PREFACIO

Imagínese uno que las ciencias naturales sufrieran los efectos de una catástrofe. Una serie de desastres ambientales les son culpados por el público en general a los científicos. En muchos lugares ocurren manifestaciones, laboratorios son quemados, físicos son linchados, libros e instrumentos son destruidos. Luego, un movimiento político "Sabe Nada" toma el poder y exitosamente abole la enseñanza de ciencias en colegios y universidades, encarcelando y ejecutando a los científicos restantes. Mas tarde, hay una reacción contra este movimiento destructivo y gentes iluminadas buscan revivir la ciencia, aunque han olvidado en gran parte lo que era. Todo lo que poseen son fragmentos: un conocimiento de experimentos separados de cualquier conocimiento del contexto teórico que les dio significado; partes de teorías sin relación ni con otras partes y pedazos de teoría que poseen ni con el experimento; instrumentos cuyo uso se ha olvidado; medios capítulos de libros, hojas sueltas de artículos, no siempre enteramente legibles por estar rotas y chamuscadas. Cuando menos, todos estos fragmentos son recopilados en prácticas que van bajo los nombres revividos de física, química y biología. Adultos discurren entre sí sobre los méritos respectivos entre teoría relativa, teoría evolucionaria, y teoría flogística, aunque poseen sólo un conocimiento parcial de cada una. Niños aprenden de memoria las partes sobrevivientes de la Tabla Periódica y recitan como incantaciones algunos de los teoremas de Euclídes. Nadie, o casi nadie, se percata que lo que están haciendo no es ciencia natural en el sentido correcto. Todo lo que hacen y dicen se conforma de ciertos canones de consistencia y coherencia, y esos contextos que serían necesarios para hacer algun sentido de lo que están haciendo han sido perdidos, quizás irreversiblemente.

Este posible mundo imaginario es bastante parecido al que algunos escritores de ciencia-ficción han construido. Lo podemos describir como un mundo en el que el lenguaje de la ciencia natural, o por lo menos parte de ella, sigue siendo usado pero está en un grave estado de desorden. Podemos notar que si en este mundo imaginario filosofía analítica fuera florecer, nunca revelaría el hecho de este desorden. Las técnicas de filosofía analítica son esencialmente descriptivas y hasta eso, descriptivas sólo del lenguaje del presente. El filósofo analítico podría elucidar las estructuras conceptuales de lo que se suponía ser pensamiento y discurso científico en el mundo imaginario precisamente en la forma que dilucida las estructuras conceptuales de la ciencia natural como es.

¿Cuál es el caso de construir este mundo imaginario habitado por pseudocientíficos imaginarios y verdadera filosofia genuina? La hipótesis que deseo avanzar es que en el mundo actual que habitamos el lenguaje de la moralidad esta en el mismo estado de grave desorden que el lenguaje de la ciencia natural en el mundo imaginario que describí. Lo que poseemos, si este punto de vista es correcto, son los fragmentos de un esquema conceptual, partes que ahora carecen de esos contextos de donde se deriva su significado. Ciertamente poseemos simulacros de moralidad, continuamos usando muchas de sus expresiones clave. Pero hemos perdido —en gran medida, si no enteramente— nuestra comprensión, tanto teórica como práctica, de la moralidad.

Alasdair MacIntyre, After Virtue, A study in Moral Theory. Notre Dame, Indiana: University of Notre Dame Press, 2a. ed., 1984 (pág 1).



Puesto que la unidad del logro científico es un problema resuelto, y debido a que el grupo [la comunidad científica] conoce bien los problemas que ya han sido resueltos, son pocos los científicos que fácilmente se dejarán convencer en adoptar un punto de vista que nuevamente abre a cuestionamientos muchos de los problemas que ya habían sido resueltos. La misma naturaleza debe primero socavar la seguridad profesional para hacer parecer problemáticos los logros ya alcanzados. Además, aún cuando ésto haya ocurrido y un nuevo candidato para un paradigma haya sido evocado, los científicos estarán renuentes en aceptarlo a menos de estar convencidos de que se han cumplido dos condiciones sumamente importantes: primero, debe parecer que el nuevo candidato resolverá algún problema sobresaliente, generalmente reconocido, y que no puede ser resuelto de ninguna otra manera; segundo, el nuevo paradigma debe asegurar la preservación de una parte relativamente grande de una habilidad para resolver problemas concretos que se ha acumulado en la ciencia a través de sus predecesores. La novedad, por sí misma, no es un desideratum en las ciencias, como lo es en tantos otros campos creativos. Como resultado, aunque los nuevos paradigmas rara vez, o nunca, poseen todas las habilidades de sus predecesores, por lo general conservan una gran cantidad de las partes más concretas de logros ya alcanzados, y además, siempre permiten una solución adicional de problemas concretos.

The Structure of Scientific Revolutions, Thomas S. Kuhn. The University of Chicago Press, 2a ed., 1970 (pág 169).


La Ilíada y la Odisea sufrieron un desplazamiento de sus orígenes obscuros en un estado primario (original) situado en el contexto de un tiempo y lugar y circunstancia histórica,
a través de un revoltijo lingüístico y cultural de las Invasiones Dorias y Migraciones Jonias y de las incipientes ciudades-estado griegas, a un estado secundario (revisado) situado en el contexto de tiempo y lugar, y la circunstancia histórica de un dialecto "homérico" único en las que estas épicas actualmente se entienden; aún más, en su estado primario, estas épicas fueron una sola épica continua, pero fueron hechas dos en su estado secundario y atribuidas a la autoría de un cierto Homero (aunque los corizontes endosaban la idea de autorías "separadas").

Se puede demostrar que las épicas homéricas, como ahora las poseemos, fueron el producto de una cultura y una época que originalmente yacía en la lejana periferia de un escenario helénico (micénico), y cuyos testimonios sobre pueblos y poblados es corroborada por evidencia lingüística y arqueológica; así, remover estas épicas de su contexto original disminuye enormemente una comprensión de cómo fueron creadas y sobre qué tratan.

Tres cuestiones homéricas fundamentales que no pueden ser satisfactoriamente resueltas sin contemplar un giro fundamental de paradigma, son como sigue:

# 1. EL ARRIBO EN ESCENA
La repentina aparición sobre la incipiente cultura griega ± 800 aC de dos épicas, presuntamente desarrolladas en el revuelo de las Invasiones Dorias y Migraciones Jonias, y que se convertirían en el cimiento de nuestra literatura occidental para los próximos 30+ siglos, sencillamente carece de cierto toque de veracidad; y más aún complicando la duda de qué, o quién fue "Homero" —o sencillamente la "autoría" de estas épicas que llegaron a llamarse Ilíada y Odisea— están las posiciones antagónicas que, por un lado, las épicas homéricas exhiben la clara hechura de oralidad y transmisión oral, aunque, por otro lado, algunas ciudades-estado, como Esparta, medular a la sustancia narrativa de ambas épicas, no llegó a existir hasta después de las Invasiones Dorias, ±
1,000–900 aC, mucho después de las diferentes fechas estimadas para la Guerra de Troya anterior a 1,000 aC.

# 2. LA INFORMACION GEOGRAFICA
La cuestión sobre la precisión o valor informativo de data geográfica sobre la Hélade continental, Islas Egeas y costa de Asia Menor es a ponderar, puesto que, en la Ilíada, los habitantes de estas regiones se encuentran en ultramar, en Troya, y, en la Odisea, Odiseo visita pueblos y lugares en el país de Nuncafué; así, esta cuestión sobre precisión o valor informativo de data geográfica trata, en su mayor parte, sobre Troya y regiones circunvecinas, y a este respecto es tan útil (o relevante) como lo es la "lunografía" de un romántico sobre la cara escondida de la luna para la exploración espacial moderna.

# 3. LA LINGUISTICA
No es ninguna novedad que ciertas palabras en la Ilíada y la Odisea tienen un significado nebuloso, y que son derivadas de otras palabras más antiguas ya inexistentes y de significado desconocido; estas palabras, aunque no arrestan una comprensión general de esta o aquella línea, no dejan de ser una fuente de curiosidad; sin embrago, existen muchos gentilicios y topónimos cuyos significados son enteramente desconocidos, puesto que, a pesar de poderse discernir algún significado en griego, debe entenderse que estos nombres son derivados de formas lingüísticas pre-griegas (quizás con ligeras variaciones en ortografía) cuyos significado original no puede ser mas que una conjetura


CONCLUSION:

La materia de las épicas homéricas —en particular, la materia y sus detalles correspondientes— debió haberse desarrollado en un lenguaje no-micénico (en la lejana periferia de un escenario helénico (micénico)*, y, si esta línea de investigación es correcta, entonces se podría ponderar si el lenguaje fue propio de la materia (es decir, "troyano"), o independiente de ella, de donde se desprende la inferencia que "Homero", más que el "autor" de la Ilíada y la Odisea, fue el traductor de estas obras de un lenguaje aun desconocido al exquisito jonio en las que hoy las poseemos.

 



REVISIONISMO HOMERICO

Es lo que estas páginas procuran establecer.


REVIVISCENCIA HOMERICA

Es lo que los griergos establecieron (a su buen saber y entender) en Troya VIII (Hissarlik).